Los vecinos mantenían una tensa relación por distintos
conflictos ocurridos desde hace tiempo.
Al hombre no se le ocurrió mejor idea que jugar una
arriesgada broma de muy mal gusto y atar de una tanza a una tremenda lampalagua
que, aparentemente, estaba muerta.
Paso seguido, la introdujo por la ventana del dormitorio de
su vecina, quien se encontraba descansando en su habitación plácidamente cuando
se despertó y se encontró con el impresionante animal en su morada.
La mujer, muy afectada, dio cuenta a sus hijos del pésimo
momento vivido gracias a las andanzas de este vecino, y sin dudarlo sus hijos
reaccionaron y fueron a agredir al bromista, originándose una gresca descomunal
que terminó con algunas magulladuras de un menor entre otras contusiones
provocadas entre ambos bandos.
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Saludos desde Miramar