El despido de cuatro trabajadores del Hospital Privado de
Comunidad (HPC) derivó en una lucha sindical que ya lleva poco más de un mes,
de la mano de un acampe frente a las puertas del nosocomio.
Los empleados desvinculados de sus puestos instalaron una
carpa en el acceso principal al centro de salud y, sin haber sido recibidos por
las autoridades, evaluarán junto al Sindicato de Trabajadores Privados de la
Sanidad de Mar del Plata la posibilidad de levantar la medida, aunque ya
anticiparon que continuarán reclamando por sus fuentes laborales “hasta las
últimas consecuencias”.
“Queremos volver a trabajar ya”, reza una bandera ubicada
justo en la puerta del hospital situado en Córdoba y Azcuénaga. El exjefe de
Enfermería, un operario del área de lavandería y dos mucamas llevan adelante
esta protesta, aunque hasta el momento ninguna de las autoridades del HPC
habría accedido a recibirlos, por lo que decidieron continuar con la medida de
fuerza.
Sin embargo, el desgaste físico -producto del tiempo que ya
lleva la protesta- obligó a los involucrados a evaluar la posibilidad de
levantar el acampe. Para ello, este viernes en la mañana se reunían en asamblea
y decidirían allí la continuidad de la medida.
A lo largo del mes que ya lleva el conflicto, los
damnificados realizaron ruidosas protestas y entregaron volantes que denuncian
que “el HPC viola los derechos de trabajadores y pacientes, y despiden
discriminatoriamente a los trabajadores afiliados el Sindicato Privado de
Sanidad cuando denuncian las malas condiciones laborales y el mal
funcionamiento del hospital”.
Los trabajadores, que tienen entre 8 y 25 años de antigüedad
dentro del mencionado centro de salud, fueron despedidos a fines de diciembre
del año pasado y, ante la falta de respuestas, decidieron instalarse frente al
nosocomio privado.
En cuanto a los motivos del despido, la versión oficial
indica que los exempleados se habrían negado a cumplir tareas que no les
correspondían por convenio.
Sin embargo, desde ATE advirtieron que en realidad se trata
de un caso de “persecución gremial”, ya que los afectados se habían
desvinculado de su gremio para afiliarse luego al Sindicato de Trabajadores
Privados de la Sanidad de Mar del Plata.
En diálogo con El Atlántico, la secretaria gremial de ATE,
Alicia Reyley, dijo que a los trabajadores “se los acusó de manera
discriminatoria cuando se inscribieron en el nuevo sindicato” y afirmó que “es
un atentado contra la libertad sindical”.
El conflicto llegó a los Ministerios de Trabajo y Salud,
aunque no hubo novedades desde ninguna de las dos carteras. También algunos
concejales tomaron contacto con el caso, al igual que la diputada Graciela
Iturraspe (Unidad Popular), quien anticipó que realizará una presentación
formal del hecho a nivel nacional.
Reyley comentó a su vez que “a una de las mucamas la
llevaron a una ofician y la intentaron hacer firmar a la fuerza” y definió a la
determinación que tomó el hospital privado como “una manera de escarmentar al
resto de los empleados”.
La secretaria gremial de ATE repudió que no se hayan abierto
los correspondientes canales de diálogo e hizo hincapié en la cantidad de años
de antigüedad que tienen los involucrados. “Llevan toda una vida ahí dentro,
sobre todo los dos varones. No es empecinamiento, sino necesidad de trabajar”,
aclaró.
En declaraciones al portal 0223, Luis Viera, uno de los
damnificados, aseguró que hasta el momento “ninguna autoridad del hospital”
quiso recibirlos y por eso decidieron continuar con la medida de fuerza “hasta
las últimas consecuencias”.
Por su parte, la secretaria general del gremio, Patricia
Gutiérrez, afirmó que pese a que “se hicieron todas denuncias correspondientes
ante los Ministerios de Trabajo y Salud, por el momento no se produjo ningún
tipo de novedad”.
"La realidad es que jamás se nos abrió una puerta al
diálogo y esta gente sigue esperando que le devuelvan su trabajo, así que acá
nos vamos a quedar, hasta que el cuerpo aguante”, añadió.
Según informaron, los trabajadores despedidos tienen entre 8
y 25 años de antigüedad dentro del HPC. Algunos de sus compañeros se
solidarizaron con el reclamo y, al igual que el Sindicato Privado de Sanidad,
esperan la pronta reincorporación de los cuatro involucrados.
En el día de la fecha tendría lugar una asamblea para
definir la continuidad del plan de lucha. Si bien existe la posibilidad de que
el acampe que ya lleva un mes, se levante en las próximas horas, todo indica
que los trabajadores seguirán luchando por sus puestos laborales “hasta las
últimas consecuencias”.
Redacción El Atlántico
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